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jueves, 2 de noviembre de 2017

Manteles individuales - uno más

Continuando mi post de la semana pasada, quiero poner otros dos ejemplos más de hacer salvamanteles o manteles individuales con restos de estas telas preciosas.


 Este primero está tiras de tela de ancho variado. Después de juntar y coser las piezas por el largo, corté una pieza de entretela del tamaño resultante, y otra de una tela lisa de color azul. Fijé las tres telas cosiendolas con unas lineas horizontales...

... y acabé cosiendo una cinta de biés de color azul marino alrededor. 


¿A que se quedó bonito?

viernes, 12 de septiembre de 2014

Fusión entre patchwork y ganchillo

Hace mucho tiempo que me interesa el tema de combinar varias técnicas de manualidades. Las cestitas de trapillo vinieron de la idea de aprovechar el tejido de las muchas camisetas que decidimos reciclar. Así las primeras cestas estaban hechas de las tiras de algodón que corté yo durante el invierno. Nos gustaron tanto que empezamos a comprar trapillo y hacer cestas para guardar las piezas de Lego de distintos colores (estas cestas ya tenían que ser forradas, claro) y también para regalar. Un día se me ocurrió adornar una cestita con una tira de patchwork hecha de mis telas azules. Aquí podéis verla con otra más grande, forrada con otra tela "kekfesto" y una pequeña:

Las cestas de trapillo tienen muchos usos en la casa, aquí podéis ver una, en el escritorio:


Son un regalo perfecto y ya están a la venta  en nuestra tienda en Etsy :)

viernes, 22 de agosto de 2014

Museo de "Kekfesto" (telas teñidas con índigo) - Parte 1

Este verano de 2014 aprovechamos las vacaciones veraniegas para poder visitar al único y más auténtico museo de Hungría dedicado a telas estampadas con la técnica de teñido en índigo en la ciudad de Pápa (Pápai Kékfestő Múzeum), que además de albergar este museo ofrece otras posibilidades de diversión como es por ejemplo su centro termal. Este nos vino muy bien, porque el calor sofocante del día de la visita podíamos terminar en este parque acuático con mucha diversión incluso para familias con niños pequeños, como es nuestro caso.
Pues el museo, que abrió sus puertas en 1962 es un santuario de esta profesión tradicional, de hecho es uno de los lugares donde en el Siglo XX todavía funcionaba una pequeña manufactura de la familia Kluge. La familia llegó a Hungría en 1777 procedente de Sajonia trayendo a Hungría esta cultura. Hoy en el patio del museo se encuentra la tumba de la familia.


Pasear en el museo es un auténtico viaje en el tiempo. La maquinaria y los utensilios de la fábrica están tan bien conservados, que podrían a volver a arrancarse este mismo día. La peculiaridad de esta profesión necesitaba una maquinaria especial, que quizás hoy en día ni sabemos para que sirvieron. Esta marmita por ejemplo con la bolas de acero podríamos imaginar como arma secreta de época, pero su uso era mucho más simple. Sirvió para homogeneizar el índigo.


Esta sala podría servir de una sala de tortura si estuviéramos en un calabozo de la inquisición. Sin embargo en la fabrica utilizaron estas bañeras para sumergir las telas y teñidas con el índigo. Las ruedas de hierro sirvieron para tapar las telas para que ninguna parte de estas se quede al aire libre, porque esto podría haber estropeado todo el trabajo. Hoy en día, después de no haber usado desde hace casi 6 décadas se ve los restos del índigo en las paredes de las bañeras.